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Se me quitó pariendo (Gestación)



Un embarazo puede ser una bendición. Te sientes bien, activa, guapa, sexi… vas con tu panza de acá para allá, radiante… pero en otras ocasiones las cosas no son tan idílicas y las mujeres lo pasan francamente mal. Y entre ese blanco y ese negro, están esos embarazos en los que puedes tener “molestias” propias del embarazo.


Es cierto que la naturaleza es sabia y que como personas conscientes debemos escuchar a nuestros cuerpos, pero eso no supone perder el equilibrio mental (o dicho de otra manera, volvernos locas nosotras y volver locos a los demás). Estás embarazada, no estás enferma, y es perfectamente normal que tengas días de todos los colores, incluso algunos en los que te sientas como si estuvieras muy muy enferma (como anécdota diré que la primera mañana que no sufrí esas ganas tremendas de vomitar constantes que me impedían hacer mi vida tuve ganas de llorar de la alegría). Pero no perdamos el foco, también habrá días maravillosos y es tu responsabilidad disfrutarlos y disfruarte, intentando normalizar aquellos síntomas que son propios del embarazo.


Recuerdo una persona que me dijo “Y tú cuando estabas embarazada… ¿tenías ardores?” y ante mi respuesta afirmativa me preguntó muy interesada y hasta algo excitada “¡¿¿Y como se te quitaron??!”. Sinceramente no entendí su cara de sorpresa ante mi respuesta: “Pariendo”. Esa misma persona me llamó en numerosas ocasiones casi exigiéndome que le contase cómo me libré de aquellas hemorroides que sufrí en mayor o menor silencio, de los calambres en las piernas, de esa falta de capacidad pulmonar… y mi respuesta siempre era la misma… “Se me quitó pariendo”.






Debemos escuchar nuestro cuerpo, sí (OJO: Y acudir a un experto si pensamos que algo no va bien, por supuesto), pero el hecho de escuchar nuestro cuerpo no significa estar las 24 horas del día “sufriendo” cualquier síntoma, por leve que este sea, más que propio del embarazo. Es posible que tengas vómitos, náuseas, ardores, calambres, hemorroides, estreñimiento y hasta puede que tu vagina se ponga de color azul… pero no perdamos el equilibrio por eso. ¡Disfrutemos de nuestros embarazos lo máximo que podamos! Permitámonos estar embarazadas, con sus síntomas y todo. En mi opinión, el “sufrir” un embarazo cuando las cosas van bien es faltarle un poquito el respeto a otras personas, mamás o papás, que lo están pasando muy mal. En su honor y por ellos que realmente no lo pueden disfrutar, permitámonos mirar a los ojos a esos síntomas normales y propios de un embarazo sano y saludable y decirles “no pasa nada, sé que te irás pariendo”.

Artículo dedicado a todas las mamás y los papás que están llevando una gestación complicada ¡¡va por vosotras y por vosotros valientes!!



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