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NO ME LLAMES DOLORES, LLÁMAME LOLA

Actualizado: 24 may 2021



Según las leyes de la biología humana, hay una cosa que es un hecho y es que el parto duele. Sí, duele, y es lo que hay, pero una de las cosas que se deberían enseñar en las clases de pre-parto es que dolor no es sinónimo de sufrimiento, y que una de las cosas que más desequilibra a las personas es eso… el sufrimiento.

El hecho de enfocar el parto como algo horrible, que da miedo y que puede costarte incluso la vida es algo que siempre me ha parecido super nocivo para la salud, ya que, hasta el mismo momento de parir no sabes lo que va a pasar. El equilibrio de la parturienta es lo más importante a todos los niveles, hasta el lenguaje hormonal puede cambiar aumentando los niveles de adrenalina y pudiendo frenar un parto que ya está en marcha si la mujer se asusta. Por eso me parece muy importante enfocarnos en mantener ese equilibrio para lo cual me parecen fundamentales estos 4 pilares:




1.- Información

Conozco a mujeres que para comprarse un coche nuevo han hecho un estudio de mercado durante tres meses. Conocían a la perfección los nuevos modelos de las marcas más destacadas, la cilindrada, los caballos y cuanto tardaban en ponerse de cero a cien. Pero cuando les preguntaba “¿Has entregado ya tu plan de parto?” me contestaban “¿Mi plan de qué?”. Intuyo que al ser un tema que se suele enfocar desde el miedo y el sufrimiento, muchas personas deciden obviar cualquier tipo de información, pasando por alto también la necesaria y, en mi humilde opinión, imprescindible, cerrando los ojos y que sea lo que Dios quiera… sin darse cuenta de que eso les resta totalmente su poder. Poder de decisión sobre nuestro propio parto, y sobre lo que estamos o no dispuestas a permitir en él, ya que hay técnicas que son de dudosa eficacia y que pueden hacer mucho daño tanto a la madre como al bebé. Términos como Braxton Hix, oxitocina, maniobra de Kristeller o walking epidural deberían tener presencia en nuestras mentes de embarazada… banco de parto, liana, meconio… y con toda la información poder reconocer los lenguajes de nuestro cuerpo o elaborar un plan de parto en el que puede poner “me vale todo”, y será perfecto, pero por lo menos desde el poder de decisión.

Cuando hablo de información no hablo de volvernos locas durante el tercer trimestre leyendo, estudiando y obsesionándonos… no es eso… pero si tomamos tres meses para hacer un estudio de mercado sobre un coche sin llegar a la obsesión… ¿no es mucho más importante que hagamos el mismo estudio de mercado para algo tan importante en la vida de una mujer como su propio parto?


2.- Detoxificación

Una de las técnicas para mantener el equilibrio es una detoxificación previa al parto, o dicho de otra manera, ponerse unos tapones en los oídos y si hace falta de manera literal. Sobre todo en los últimos meses de gestación, evitar por todos los medios a personas que nos toxifiquen con historias para no dormir es absolutamente necesario. Cuando expresé mi voluntad de no someterme a la anestesia epidural hombres hechos y derechos me contaban lo que puede llegar a doler un parto… como si de experiencia propia se tratase, poniendo muchísimo énfasis en los gritos que se escuchan desde no sé cuántos kilómetros de distancia y con cara de sufrimiento… Como elegí parir en el agua, y por desgracia aún no hay muchos centros que ofrezcan esta modalidad, la clínica estaba un poquito más retirada de mi casa de lo que la media estimaba como “conveniente para mí” y no se cortaron en contarme de cuántos partos habían oído hablar en los que “la cosa vino rápido” y el bebé nació en una cuneta… ¿Pasan cosas? Sí, pero ¿por qué no focalizarnos en las historias bonitas? Hay vídeos preciosos en internet de partos relajados, respetadísimos y en un ambiente lleno de amor… Nada de historias feas, desde tu empoderamiento personal ya te habrás informado de lo que debes informarte y con eso basta. Información no es infoxicación, y si para ello tienes que distanciarte un poquito de algunas personas hasta después del parto, no lo dudes. Tóxicos fuera. Nuestro equilibrio es lo más importante.


3.- Mantrear (que está muy de moda)

Y no me refiero al típico Ommmmm… Es un hecho que el cuerpo de la mujer está diseñado para dar a luz a un bebé, y que sabe cómo hacerlo. No te hace falta mucho más (aunque cualquier sugerencia es bienvenida) que seguir tu propia naturaleza animal. Y el miedo es normal, claro que es normal… y tantas y tantas historias horribles que básicamente tenemos adheridas al inconsciente no ayudan… pero precisamente porque es normal debemos abrazarlo y no dejar que nos domine y paralice. Nuestro equilibrio es lo más importante. Prueba a decirte bajito “Mi cuerpo está diseñado para parir… Mi cuerpo sabe lo que tiene que hacer… Mi cuerpo está diseñado para ello, mi cuerpo sabe…” ¿un poco más tranquila? En mi caso pedí a personas cercanas que me hicieran cuadritos con frases, de un tamaño cómodo de transportar, para ponerlos en las paredes de la habitación en la que daría a luz, para que si en un momento dado perdía el control, pudiera ver un cuadrito y reenganchar con el mantra. Además, sabía que toda la energía de amor que llevaban implícitos esos cuadritos sería un extra de acompañamiento durante el parto y elevarían la vibración sin duda… Y mientras llegaba el gran día, seguía mantreando “Mi cuerpo sabe”.


4.- Fluir en confianza

El parto es una cosa viva, que puede cambiar de un momento a otro. Igual de malo es llegar al parto sin tener ni idea de nada, que con una idea totalmente estructurada de cómo queremos todo, porque puede que el propio parto, como entidad viviente, no esté de acuerdo con tus planes y te lo haga saber…

Para eso mi sugerencia es que tenga lugar con un equipo de profesionales en los que confíes plenamente. Con todos los respetos a todas las opiniones, pero yo eso de que llegase el día de mi parto, ir a un hospital y no saber quién me iba a atender me ponía muy nerviosa. Y no digamos eso de estar en el potro, con todos mis atributos expuestos como en una vitrina y que vinieran 12 estudiantes a observar los centímetros de dilatación con cara de que les interesa… vamos ¡ni loca! Está científicamente demostrado que un ambiente íntimo, tranquilo, de luz tenue y confiable favorece el proceso natural del parto, y eso con la tuna compostelana mirando como te hacen un tacto vaginal… pues no me termina de pegar.

Rodearte de profesionales que te conozcan, que sepan tus preferencias, en los que confíes plenamente, hará que todo vaya más fluido, teniendo en cuenta que todo irá como tenga que ir. Mi ginecóloga me dijo en una ocasión “Tú céntrate en parir, que si hubiera alguna incidencia ya me encargo yo”. Relájate y que el parto fluya. Nuestro equilibrio es lo más importante.


Tener la información necesaria (ni más, ni menos) para mi empoderamiento, mandando a dar un paseíto a personas que me densifican, repitiendo palabras de amor y confianza y dejando que todo fluya como le corresponde soltando el control son cuatro pilares fundamentales para mi equilibrio. Te invito a probarlo o a idear tu propia fórmula para mantener el tuyo propio, porque al final los medios son lo menos importante… lo más importante es el equilibrio en sí.


Celia Sánchez Cerrato


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