Música maestro (gestación, puerperio e infancia)

Este tema trae consigo múltiples opiniones, tantas como peces hay en el mar, así que en este artículo reflejaré la mía, que, como siempre, trata de estar basada en un equilibrio.


Ya desde la gestación me parece importante la música. La expresión corporal en esos meses, el dejarse sentir, me parece muy necesario. Para entrar en contacto con nuestra parte más básica, más animal, es aconsejable que sean ritmos africanos o nativos americanos, con mucha percusión, que nos hagan posible una conexión con la tierra. Durante el embarazo nuestra energía se focaliza en los chacras inferiores y la danza es una manera de canalizarla. Lo ideal es hacerlo en tribu aunque no es imprescindible, reunirnos con otras mujeres embarazadas, entrar en nuestro centro y dejarnos fluir con los movimientos que nos vayan saliendo de lo más profundo de nuestras tripas. Entrar como en una especie de trance en el que no hay normas estéticas, ni modas, ni mente, ni nada, sólo una mujer en contacto con su energía, su bebé y la música y el resto desaparece. A mí me daba mucha vergüenza soltarme ante otras futuras mamás que se ponían a bailar con su falda larga y en tetas… y eso no me permitía entrar en mi centro, soltarme y disfrutar de la experiencia. Mi timidez me bloqueaba… así que como todo está bien, yo lo hacía en mi casa… me dejaba llevar y era una experiencia maravillosa que me llenaba de energía. Era como una especie de “ritual” de conexión con la tierra. Era algo hermoso, que yo no podía hacer en público porque era algo demasiado íntimo para mí… porque cada uno siente las cosas de una manera diferente.


Yo no hice nunca eso de ponerme los cascos en la panza para que el bebé escuchase a Mozart. Mi bebé escuchaba la música que escuchaba su madre, que podía ir desde AC/DC hasta mantras, pasando por todo tipo de ritmos según mi estado de ánimo que cambiaba como el viento…


Como nota importante quiero destacar que, durante la gestación, los conciertos de cuencos o baños de gong no son aconsejables. Es cierto que son super relajantes y sanadores, y yo los adoro, pero la vibración producida por el sonido puede hacer vibra el líquido amniótico y ello podría provocar un parto prematuro.


Cuando los bebés nacen algunos profesionales sugieren el ruido blanco para que los y las peques se relajen. En mi modestísima opinión me parece una pasada. Si un bebé no se relaja lo primero y más importante es intentar que se relaje la mamá, aunque sea muy complicado, por lo menos intentarlo… Soltar al bebé unos segundos, tomar una postura erguida, respirar 3 ó 4 veces profundamente, ayudándonos con los brazos y pensar “esto es lo que hay, tranquila, pasará…” y volver a la carga como mamá reciente. Ir los dos a un sitio tranquilo y lo más silencioso posible, cantar, susurrar al oído, acariciar… e intentar calmar de esa manera… en ningún caso nace de mi instinto ir a la cocina y poner la campana extractora como he oído recomendar y como he visto ejecutar a algunas familias. Tampoco soy muy fan de ponerles nanas a esa edad, creo que el canto de la mamá o el papá tiene otra energía, transmite un amor y una vibración que puede relajar muchísimo más a un pequeñín o pequeñina pero hay a gente que les funciona muy bien. En cualquiera de los casos no me parece saludable poner música alta cerca de un recién nacido, ya sean nanas, reguetón, la tele o la famosa campana extractora. El “así se acostumbran desde pequeños” es una frase que me chirría desde siempre… y pienso que no es de buena educación poner el volumen alto al lado de alguien que está durmiendo, ya sea un bebé o una persona de 40 años. Y aquí me meto de patitas en el charco del equilibrio. Si no me parece sano para un bebé poner Heavy Rock a todo volumen (ojo, que no digo nada de volumen normal), tampoco me parece sano ni para el bebé ni para la familia el que la casa se convierta en un templo del silencio donde no se puede hablar, ni reír, ni toser, ni tirarte un pedo. Cada familia debe buscar su equilibrio musical en las primeras etapas del bebé, en el que todos los miembros estén cómodos, y sin olvidar que todos los miembros de la unidad familiar importan. El truco está en intentar buscar un punto medio en el que todos convivan equilibradamente.


Cuando los peques ya son un poquito más mayores entramos en el maravilloso mundo de las canciones infantiles, en las que probablemente hay cierto trabajo de expresión corporal. ¿Qué mami o papi no ha cantado el “Pican pican las gotitas”? Si necesitáis ayuda con canciones infantiles más o menos clásicas podéis tirar de grupos españoles como Cantajuego. Han hecho un buen trabajo recuperando el cancionero infantil que estaba cayendo en desuso (en un tono un poco lírico para mi gusto) y a los niños y niñas les encanta. Si se compagina el uso de pantallas con las canciones ojo, porque los bailes de Cantajuego son IMPOSIBLES de imitar. Cada nanosegundo lleva consigo 20 movimientos por lo que la expresión corporal con ellos no es sencilla. Otro grupo español que en casa escuchamos y vemos muchísimo es Pica Pica. A parte de las canciones, en la mayoría de las ocasiones versionadas, y que acompañan con unas coreografías sencillas e imitables, hacen unas introducciones en clave de humor, recordando en ocasiones a los payasos de la tele. En casa, Emi Bombón, Nacho Bombín y Belén Pelo de Oro son tres miembros más de la familia. Y si queréis trabajar la música instrumental y clásica, Baby Einstein es una buena opción. Lo acompañan con imágenes que van cambiando con una frecuencia mínima de 6 segundos, lo cual te asegura no sobreestresar el cerebro de tu peque. A veces también introducen términos sencillos que tienen que ver con la temática de ese capítulo. Estas tres opciones, tanto Cantajuego, como Pica Pica o Baby Einstein, tienen canal de Youtube.



¿Y qué pasa cuando los niños y las niñas crecen un poquito más? ¿Vale todo? Sí, pero desde el equilibrio. Grupos españoles como Happening o Billy Boom Band nos demuestran que los peques pueden gozar de música moderna, rock, baladas… sin necesidad de tener que escuchar palabrotas ni a alguien hablar de su expareja. Tienen letras atractivas, adecuadas para ellos, y un ritmo que les hace mover el esqueleto. En casa bailamos al ritmo del Megalodón que salva el mar de los plásticos, o con canciones que tienen frases como “lo importante es intentarlo”. La palabra es creadora, y si vamos a repetir algo muchas veces… mejor que sea algo constructivo.


Otro clásico en casa son las bandas sonoras de las películas. Bailamos, cantamos o pintamos a ritmo de Elsa o de Vaiana y lo disfrutamos mucho. Suelen combinar algún mega hit con música instrumental y diferentes ritmos, lo que te asegura una entretenida tarde haciendo un mural.


Estos son algunos ejemplos de cosas que nos han funcionado en casa, pero eso no quiere decir que no haya un rango mucho más amplio de grupos, tanto españoles como internacionales, que sean aptos para las orejas de nuestra gente menuda. De hecho te animo a que aportes un comentario para que, entre todos, nos sigamos nutriendo y sigamos aprendiendo.


Y por ahora… me marcho con mi música a otra parte. Besitos


15 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo