Bullyng escolar "Invisible"


¿Quién no se ha sentido en alguna ocasión invisible, pese a estar rodeado de gente?


A veces sucede que los niños te brindan con sorpresas inesperadas y te ofrecen la oportunidad de obtener nuevos y provechosos aprendizajes.

Hace unos meses una alumna algo tímida de la que soy tutora se acercó sigilosa, cual cervatillo silvestre, a mi mesa y en ella dejó un libro titulado “Invisible”, de un tal Eloy Moreno.

- Profe, te dejo ahí ese libro porque creo que te puede ayudar mucho…

Y así fue cómo cayó en mis manos una lectura que, considero debería ser obligatoria en todas las escuelas e institutos.

La sencillez, brevedad y el estilo directo de cada uno de sus capítulos atrapa al lector, sea grande o pequeño, y le sumerge, a través de la empatía y del misterio, en una historia de la que todos podríamos ser protagonistas… o personajes secundarios.

“Invisible” explica la historia de un niño, cuyo nombre no aparece en ningún momento, que por un incidente desafortunado comienza a ser víctima de bullying por parte del abusón de su clase.


Uno de los aspectos más llamativos de esta novela es la facilidad con la que te empuja a ponerte en la piel de sus personajes, percibir su pánico, sentir su tristeza o incluso experimentar su ira.


Con “Invisible” no solo sientes el miedo, la soledad y la incomprensión que cualquier individuo puede experimentar a lo largo de un proceso de acoso tanto físico como psicológico. También permite ponerte en la piel del testigo impasible, aquel que al ver lo que ocurre mira hacia otro lado, con un sentimiento en el que se confunden el miedo, la impotencia y la culpabilidad. Esta indiferencia acaba fomentado el hecho de que la víctima en cuestión aún se vuelva más invisible si cabe, al ocultar cualquier acto injusto o de abuso. Así, el observador que no hace nada acaba transformándose, de algún modo, en el mismo monstruo en el que se ha convertido el propio abusador.


Me parece especialmente importante que desde los centros escolares, cuando impartimos charlas y talleres con la intención de prevenir el bullying, insistamos en la importancia del papel que adquieren los testigos y su influencia en el hecho de que este tipo de agresiones se perpetuen o no en el tiempo. Solo alzando la voz contra las injusticias y plantándole cara a los agresores podemos paralizar este tipo de hechos. Está claro que aquellos compañeros que les ríen las gracias a los que se dedican a meterse con los demás solo promueven estas conductas, al reforzar la autoestima del agresor. Pero mantenerse neutral y no hacer nada al respecto también ocasiona efectos perjudiciales. El abusador, al ver que no hay consecuencias y sentirse impune, persiste en sus acciones, aumentando la violencia en caso necesario, para afianzar su sensación de poder y control.


Un aspecto llamativo de esta novela es que también te invita a ponerte en la piel del acosador, y si bien en ningún momento se pretende justificar las acciones del mismo, de algún modo te permite comprender las razones por las que determinados individuos optan por ser violentos o abusar de aquellos que consideran más débiles. Las carencias afectivas, los traumas infantiles y los trastornos emocionales, que habitualmente se basan en la falta de atención, subyacen en la base de este tipo de comportamientos conflictivos.

Algunos de los elementos que nos invitan a la reflexión al respecto es el papel que a menudo interpretan los padres en la educación de sus hijos. En una sociedad en la que apremian las prisas, el estrés y el cansancio, ocurre a veces, como aparece en la novela, que los padres solo dejan de trabajar cuando sus hijos están enfermos, mientras que no tienen tiempo para ellos a la hora de exprimir las horas de juego, de salir a pasear a la montaña, de conversar mientras cocinan juntos… de compartir la vida.


También aparece reflejado el hecho de que, en esta sociedad capitalista y consumista en la que vivimos, a menudo llenamos todo tipo de vacíos emocionales o afectivos con bienes materiales, creyendo que de esta manera compensamos con creces nuestra ausencia afectiva. Este hecho en ocasiones se percibe entre los niños debido a una falta de atención y cariño que a menudo se refleja en actitudes disruptivas y conductas violentas. Suele tratarse de aquellos cuyos padres están todo el día trabajando para proporcionarles el mayor número de bienes, los videojuegos y móviles más recientes, la ropa de marca, el acceso a las actividades extraescolares más exclusivas, y un largo etcétera.


Por otro lado, resulta sorpredente el modo en el que el protagonista recurre a su imaginación, de la misma manera que podríamos hacer cualquiera de nosotros en una situación que nos sobrepasara. Cuando algo nos resulta tan cruel que no le podemos encontrar significado ni explicación, nuestra mente recurre a la fantasía y a explicaciones que le confieran algún tipo de sentido. Esta es la estrategia que utiliza el personaje para que le resulte creíble todo el infierno en el que está sumido, y la actitud completamente impasible de la gente que hay a su alrededor.


Finalmente sería interesante mencionar el papel del personaje que hace de “dragón”. Aquel que a diferencia de los que miran para otro lado, decide intervenir y arriesgar lo que sea necesario, para poder acabar con este tipo de situaciones.


Según el Informe CISNEROS X – IEDDI, sobre acoso y violencia escolar en España, en nuestro país, 9 de cada 100 niños son víctimas de acoso y violencia en ámbito escolar; 13 de cada 100 niños son víctimas de acoso, al mismo tiempo que también participan en el acoso a otros compañeros; 27 de cada 100 niños acosan a otros niños sin que ellos refieran ser víctima de acoso. Finalmente, 47 de cada 100 niños son “testigos pasivos” de la violencia.

Los niños que a lo largo de su infancia y adolescencia son víctimas de bullying acaban por desarrollar problemas psicosomáticos, deterioro de la autoestima, depresión, ansiedad, fracaso en la escuela, y en el peor de los casos, pensamientos y conductas suicidas.

Es por ello que debemos promover con urgencia una mayor consciencia sobre esta problemática que crece como una epidemia en centros escolares de todo el mundo y concederles a los chicos y chicas las herramientas y el poder para que pongan freno a este tipo de situaciones, plantando cara a los agresores, apoyando y defendiendo a las víctimas, y sobre todo, comunicando los hechos de los que son testigo a los adultos que haya a su alrededor, para que estos puedan poner cartas en el asunto. Fomentemos el surgimiento de nuevos dragones que hagan de esta una sociedad más justa y empática.


Para trabajar en clase:


En la página web de Eloy Moreno: https://eloymoreno.com/educacion podrán encontrar una guía didáctica con la que se puede trabajar en clase, paso a paso, el contenido de la obra “Invisible”, invitando a los alumnos a la reflexión y al despertar de un espíritu crítico que les permita rebelarse contra las injusticias.




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